Que aún hay gente valiente y que el deseo de explorar el mundo persiste es prueba de ello, como demuestra Ragnar Thorseth y sus amigos de la expedición al Polo Norte. En este libro, relata su emocionante viaje por el gélido páramo del invierno de 1982 y cómo, al igual que Fridtjof Nansen casi cien años antes, se abrió paso a través del hielo y las altas vallas de acero. Y aunque Thorseth utilizó ayudas técnicas modernas, las fuerzas de la naturaleza no han cambiado. Siguen siendo igual de violentas e implacables.
Suceden varios imprevistos durante el viaje. Pero ni siquiera el hecho de estar atrapados a menos 40 °C esperando el avión con combustible y nuevas provisiones, que el cielo esté denso sobre Islandia y que no llegue otro avión, desanima a estos chicos. Se han fijado el Polo Norte como meta y no piensan rendirse. «Una vez que te pica el bacilo polar, es imposible expulsarlo del cuerpo», ha dicho Thorseth, y lo entendemos por las numerosas expediciones que ha realizado.
Comenzó con un viaje a remo por el Mar del Norte en un Feroe de 15 metros, un viaje que duró diez días y que nadie había hecho antes. Después, dio la vuelta al Océano Ártico con Santho, un viaje de 65 días. En 1975, cruzó el Atlántico Norte hasta Nueva York con Cleng Peerson, siguiendo así los pasos de los primeros emigrantes. Este viaje, de 8500 kilómetros, le llevó cinco meses. En 1979, volvió a salir, y con trineos y un bote de 20 metros, atravesó el Paso del Noroeste.
Bonito ejemplar con saludo/firma del autor.
