Marit Karlsen Brandal y Steinulf Smith-Meyer pasaron el invierno en una vieja cabaña en Gråhuken, al norte de Svalbard, entre 1982 y 83. Trajeron consigo a su perro Rabben y equipo para un año.

En la oscuridad, la pareja cazaba zorros al estilo tradicional, y la mayor parte del tiempo había osos polares cerca. En la temporada de sol, cazaban focas para el matauk y preparaban pieles de foca como hacen los esquimales.

Muchos visitantes llegaron a la cabaña durante el verano, tanto en barco como en helicóptero. El libro también describe muchas cabañas que visitaron en Wijdefjorden y Woodfjorden, además de experiencias vividas en la zona 20 años después, cuando Marit y Steinulf estuvieron en Gråhuken con sus tres hijos.